CAUSAS DE LA VIOLENCIA DE GENERO

 Causas de la desigualdad de género:    


  •  Estereotipos de género:
Los estereotipos de género son aquellas ideas y creencias comúnmente aceptadas en la sociedad sobre cómo deben comportarse hombres y mujeres y qué se espera de cada uno de ellos.
Estos estereotipos hacen que no se tenga en cuenta a las mujeres para determinados puestos de trabajos o profesiones, se infravaloren los trabajos tradicionalmente feminizados, se espere de ellas que también se hagan cargo del cuidado del hogar y los hijos, etc. Por ejemplo, están detrás de la desigualdad de la mujer en el deporte.
 
  •  En segundo lugar, tenemos la sobrecarga de responsabilidad doméstica y de cuidados:
Pese a los avances hechos en lo que al fomento de la corresponsabilidad se refiere, los estereotipos influyen a su vez en cargar mayoritariamente a la mujer con el cuidado del hogar y los hijos o familiares dependientes, pues se espera que sean ellas las que se hagan cargo de estas tareas (mandato de género), especialmente cuando por motivos económicos, no se pueden contratar servicios externos para ello.
Esto lleva a que las mujeres sean quienes más reducciones de jornada soliciten, lo que repercute en la desigualdad salarial.

  •  Falta de reconocimiento de autoridad y prestigio: 
El techo de cristal sigue siendo una realidad que refleja la desigualdad de género, especialmente en lo que al reconocimiento de autoridad y liderazgo de las mujeres se refiere.
Los estereotipos de género siguen siendo relevantes, porque en muchas ocasiones son el causante de que a las mujeres se las proponga menos para ascensos a puestos directivos, de toma de decisiones o de representación dentro de las organizaciones. Se considera que las mujeres tienen menos capacidades para liderar que los hombres y, en caso de tener familia, se presupone que no dedicarán a la empresa el nivel de atención necesario (al contrario que con los hombres, cuya paternidad se valora de forma positiva dentro de la empresa).


  • Una cultura empresarial sexista: 
El mundo empresarial refleja y reproduce el sexismo de la sociedad, perpetuando así la desigualdad de género dentro y fuera de la empresa.

Esta cultura empresarial sexista afecta tanto a la hora de entrar en el mercado laboral, con ofertas de empleo que muchas veces vinculan aptitudes y capacidades al género y no al puesto de trabajo y la experiencia, como a la vida en la empresa como empleadas (situaciones de acoso laboral, brecha salarial, etc.), así como a las mujeres empresarias, que enfrentan diferentes obstáculos a la hora de crear sus empresas y hacerlas crecer en un entorno que todavía está muy masculinizado.

  •  Ausencia de perspectiva de género en las políticas de empleo: 
Hasta hace poco tiempo, la perspectiva de género no se tenía en cuenta en el desarrollo de las políticas de empleo de las Administraciones, por lo que estas reproducían las desigualdades de género. Este factor ha cambiado y actualmente, sí se aplica la perspectiva de género precisamente para conseguir que muchas de las desigualdades presentes en el ámbito laboral empiecen a reducirse y desaparecer, así como la aprobación de nuevas normativas enfocadas a acabar con estas desigualdades.
Por ejemplo, estudiar cuáles son las causas de la desigualdad de género en el sector rural, aplicando dicha perspectiva de género, puede ayudar a crear políticas que fomenten la presencia de la mujer emprendedora en este ámbito.

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